Una pequeña pelirroja caminaba en dirección al orfanato luego de un tedioso día de escuela. No iba sola, estaba acompañada de algunos niños, todos eran grandes amigos. No, más que eso, eran una familia.
—¡Oh!— La chica de cabellera roja dio un suave respingo al percatarse de un extraño brillo proveniente del suelo, era una moneda. ¡Una moneda! Con una agilidad sin igual se lanzó hacia su captura, los chicos que la rodeaban no se habían dado cuenta de lo que ocurría, claro, hasta que la pequeña se irguió con una elegante sonrisa, al tiempo que alzaba su diestra con la moneda en mano. Ninguno lo podía creer.
—¡A LA TIENDA!— Gritaron todos casi al unísono. En la tienda había una máquina de peluches que ellos describían como diabólica, se suponía que uno tan solo debía poner la moneda y sacar el peluche, pero lo último nunca ocurría. ¡Nunca podías ganarle! Era imposible hacerlo, pero no por ello dejarían de intentarlo.
—¡Está vez si sacaré algo!— Aseguró la menor. Pero justo en el momento que iba a insertar la moneda en el artefacto, una voz la detuvo.
—¿Estás segura? Podemos comprar dulces con esa moneda.— Pff. ¿dulces? Ella no quería dulces, ella no quería algo efímero, que solo durara una suspiro en la boca. Lo que quería, o mejor dicho necesitaba, era algo que la protegiera de la oscuridad. Algo con lo cual sentirse segura por siempre. Sin hacer caso a la observación del chico, depositó la moneda en el lugar indicado, haciendo que la maquina prendiera sus luces y la pequeña grúa se moviera al son de la estruendosa música. Ya tenía localizada su víctima. Era un conejo celeste. Con dificultad, comenzó a mover la pinza hacia su preciado trofeo, pero para su torpeza, pasó a soltar el botón antes de tiempo.
—¡NO. N--!— Estaba en media protesta cuando vio ocurrir lo imposible, el brazo metálico había tomado una pequeña vaca, y con éxito logró encestarla en el agujero de la máquina. Su felicidad no podía ser más grande. Nadie podía terminar de creerlo. Había logrado sacar un peluche. Había vencido, aunque de una forma muy torpe.